FEBRERO

Belleza anti-frío: Cuidados para la piel sensible

El frío extremo, la crudeza del viento y el cambio brusco de temperaturas que se da cuando se alternan lugares calefaccionados con el frío del exterior pueden ser causantes de deshidratación e hipersensibilidad. Pero su influencia es mayor en las pieles sensibles que reaccionan, ante cualquier estímulo, de manera más pronunciada que el resto de las pieles.

La piel sensible es una piel irritable, presenta hiperemia, calor, deshidratación y compromiso vascular. Las pieles con predisposición natural al enrojecimiento reaccionan con eritema a ciertos estímulos específicos como rayos solares, frío, calor, alcohol, café, té. ¿Es esto rosácea? No, pero la piel sensible no tratada es la antesala de la rosácea. Por lo tanto, nuestro objetivo para evitar esta afección es mejorar la microcirculación cutánea, tonificar las paredes capilares y combatir las asperezas difusas por medio de principios activos calmantes y descongestivos.

¿Por qué es tan importante prevenir esta lesión de la piel? Rosácea es un término que proviene del latín que significa ‘parecido a una rosa’. Las lesiones se distribuyen en el centro facial; nariz, mejillas, mentón, frente, retroauriculares, cuello y escote. Durante años puede quedar detenida en la etapa telangiectásica (las famosas ‘arañitas’) pero cuando la enfermedad progresa aparecen pápulas y pústulas, llegando a un estadío hipertrófico más severo (rinofima). Si bien en la actualidad el trabajo interdisciplinario médico-cosmetóloga logra buenos resultados, siempre es preferible utilizar los medios disponibles para evitar su progresión porque lamentablemente es controlable pero no curable.

Cuando genéticamente se tiene esta predisposición es fundamental realizar un importante cambio de hábitos; seguir una dieta desprovista de condimentos picantes, alcohol o café, masticar lentamente, evitar las comidas y/o infusiones muy calientes, evitar baños de vapor, no exponerse al sol y, en el caso de no poder evitar la exposición solar, hacerlo siempre con factor de protección solar 34. En cosmética, estas pieles son tratadas con lociones o geles descongestivos y humectantes que contengan principios activos como manzanilla, alfabisabolol, azuleno, hamamelis, boswelia, malva, té verde y vitamina C.

Protocolo de tratamiento

En el gabinete:

El tratamiento para estas pieles sensibles se basa en tres pilares fundamentales: Hidratación – Descongestión – Protección. Esto se logra de la siguiente manera:

  1. Limpiar la piel con Leche de limpieza con regaliz y activos vegetales, realizar un suave masaje circular y retirar con discos de algodón húmedos.
  2. Completar la higiene con Loción refrescante con té verde y flavonoides + Loción astringente con nicotinamida; embeber un algodón con ambas lociones y limpiar por arrastre, con suavidad.
  3. Brumizar Neblina hidratante con malva y boswelia atenúa la hiperemia.
  4. Pulir con Dermopulido gel con extractos frutales y, con la piel húmeda, realizar un suave masaje circular. Retirar.
  5. Maceración humecto-descongestiva: Loción refrescante con té verde y flavonoides + Monodosis D +Emulsión herbal
  6. Aplicar Máscara descongetiva que posee activos altamente calmantes e hidratantes. Dejar actuar 25 minutos y retirar.
  7. Por último, brumizar nuevamente Neblina hidratante con malva y boswelia y masajear suavemente Sérum herbal. Si el tratamiento se realiza durante el día, proteger con LACA Sol FPS 34.

En el domicilio:

Es muy importante, además del tratamiento en gabinete, el cuidado diario que debe realizarse en estas pieles sensibles (higiene – humectación – descongestión - protección).

  1. Leche de limpieza
  2. Bruma equilibrante
  3. Loción astringente
  4. Sérum herbal
  5. FPS 21 (protección solar media) o FPS 34 (protección solar extrema)

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